Los humanos poseemos sin lugar a
dudas, una serie de necesidades básicas, que deben ser cubiertas en plazos más
bien cortos o intermedios. Éstas fueron heredadas desde tiempos remotos,
algunas son tan sencillas como alimentarse, descansar y comunicarnos, y otras
se y mezclaron y se volvieron cada vez más complejas, como la creación
artística, la identidad y la libertad.
Todas estas necesidades
inherentes a las actividades humanas necesitan ser resueltas en el presente,
pero también debemos tener la posibilidad de resolverlas en el futuro, por lo
tanto son necesidades que se duplican, provocando aún más estrés con el solo
hecho de pensar en ellas. Si bien, un gran porcentaje de la población tiene
problemas para mantener una base futura que sostenga dichas necesidades (aquí
entran las clases trabajadoras o las tan citadas clases medias-bajas y
populares), si podemos concluir que como sociedad cuando menos las necesidades
básicas (comer, descansar y comunicarnos), cubiertas, descontando aquellos
casos que salen de la norma y a los cuales deberíamos poner más atención.
Pero, una vez como sociedad hemos
cubierto lo básico, es imposible de evitar que para muchos dichos estándares
vayan quedando cada vez más cortos, sean cada vez menos necesidad básica y se
transformen en necesidades más avanzadas, entran en esta categoría las personas
que deben comer en un restaurant distinto un par de veces a la semana, ya que
la necesidad básica de alimentarse se resolvió, pero su necesidad más
“elitista” no, a menos que se trate de alimentarse en un ambiente más cómodo.
Pasa lo mismo con el descanso, una vez los humanos logramos descansar en la
seguridad de un hogar alejado de los peligros del entorno, las horas de sueño
se hacen menos disfrutables y se desvía el descanso, desde el dormir, a tener
actividades recreativas muy diversas y para algunos nos sale más fácil
descansar jugando en el computador, o viendo series, o haciendo algún otro tipo
de actividad leer, meditar, hacer deporte, el “descanso mental y psicológico”
se mezcló un poco con el ocio.
Con la comunicación también
sucede, antes teníamos que interactuar en nuestro ambiente cercano porque no
había otra alternativa, hasta que apareció el teléfono y amplió enormemente
dicha barrera comunicativa, posterior a ello, fue el internet el que vino a desbordar
por completo nuestra necesidad de comunicarnos, llevándola a puntos que antes,
sencillamente eran inimaginables. Este tipo de herramientas comunicacionales
responden a esa necesidad más “elitista” de comunicarnos, yo estoy supliendo
una necesidad, que no es básica ya que puedo durante los días conversar con mis
amigos, conocer personas nuevas, interactuar con mi alrededor social, pero
necesito enormemente el llegar a otros sitios, sentir que alguien muy muy lejos
está recibiendo el mensaje y compartiendo esta sensación.
Y ese, definitivamente, es el
punto al que quiero llegar con este primer intento comunicativo, las
necesidades básicas una vez cubiertas, fácilmente se pueden disfrazar, crecer y
mutar, pidiendo cada vez más atención, cada vez más energía, tiempo y porque
no, dinero. Esto de buenas a primeras parece borroso y confuso, pero la
realidad es muy fácil de reconocer, solo basta con mirar a los niños de hoy,
como sus modos de diversión han variado y se volvieron cada vez más complejos,
pero basta con alejarlos unos días de este ambiente y su naturaleza humana
vuelve a re-equilibrarse y el niño puede volver a divertirse con una rama, una
piedra y un cordel, ignorando la tecnología que día a día lo satura y lo
requiere.
Es complejo entonces llegar a pensar
y sentir que estás solo, ¿COMO VAS A ESTAR SOLO EN ESTE MUNDO? En Facebook
tienes cientos de amigos, en twitter tienes cientos de seguidores, en instagram
tienes cientos de contactos, en google +… bueno, nadie usa google +. Pero el
punto es que aún con esta sobrecarga de comunicación, existen personas que un
determinado día miran a su alrededor y se sienten vacíos, solos, aislados, no
saben que es lo que les falta, no entienden que necesitan, porque dicha
necesidad básica de comunicarse siempre ha estado cubierta, y ahora esa
necesidad es distinta, busca otras formas de sustentarse, de validarse como una
necesidad, ¿Cuántos me gustas diarios te pide el ego para sentir que estás vivo
y eres alguien es esta sociedad? ¿Cuántas historias debes ver para sentir que
conoces a alguien? ¿Cuántos estados debes publicar par asentir que alguien te
escucha? ¿Cuántas conversaciones distintas debes mantener para sentir que
tienes alguien especial? Son muy complejas y diversas las formas en que la
necesidad básica de comunicarse ha evolucionado, y como interpretamos que hemos
solventado esa necesidad, que metas son necesarias ponerse para decir al final
del día, del mes o del año “Este fue mi gran año”.
Como todas estas redes, normas,
estructuras y nomenclaturas nos han ido invadiendo a tal punto de olvidarnos de
lo que fue en un inicio esa necesidad básica, que fácil resulta ignorar lo que hay
al fondo, entre tanta luz, tanto ícono, tanta reacción, que triste es pensar
que preferimos pixeles brillantes a sonrisas cercanas, que preferimos audífonos
y parlantes antes que otra voz humana, que necesitamos más ver nuestro reflejo
en una pantalla antes que ver otra cara.
De esto se tratarán estos
episodios, algunos serán breves y otros más largos, de las necesidades
empezando como no, con mi necesidad más inmediata, comunicarme… sentir que me
escuchan… sentir que paso el mensaje y que otros lo pasarán luego.
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